En una reveladora entrevista en el pódcast "The Interview" de The New York Times, Charlize Theron rememoró la noche de 1991 en la que su madre mató a su padre en defensa propia. Describió cómo fue crecer con un padre alcohólico y maltratador, así como el miedo que marcó su infancia en Sudáfrica.
"Creo que estas cosas deben hablarse, porque hacen que otras personas no se sientan solas. Yo nunca supe de ninguna historia parecida. Cuando esto nos sucedió a nosotras, pensé que éramos las únicas personas en el mundo a las que les pasaba algo así. Ya no me atormentan estos sucesos".
Theron recordó haber regresado a casa del cine para encontrarse con su padre ebrio y enfurecido; la situación escaló hasta el punto de que él disparó a través de unas puertas de acero para intentar alcanzarla a ella y a su madre. Ambas se atrincheraron en el dormitorio de ella mientras las balas perforaban la puerta, rozándolas milagrosamente. Acto seguido, su madre disparó e hirió a su tío, para luego disparar mortalmente a su padre cuando este intentaba ir a buscar más armas.
Theron señaló que aquel trauma moldeó su capacidad para retratar a las mujeres con honestidad y para acceder a emociones profundas en su trabajo como actriz. Bromeó acerca de que a sus hijas adolescentes les avergüenza su tendencia a llorar con facilidad, pero lo presentó como una fortaleza, tanto en su carrera profesional como en su vida personal. Sus reflexiones vinculan su resiliencia y su rango emocional con las habilidades de supervivencia forjadas durante su juventud.
"Creo que decidí no permitir que nada le restara valor a mi vida. Hay un cierto espíritu en mí, y creo que parte de ello tal vez tenga que ver con el hecho de haber vivido tan de cerca la muerte a una edad tan temprana. Soy muy consciente de que el tiempo se agota con mucha rapidez, y de que ese tiempo podría acabarse en el mismo instante en que salga de este edificio. Podría cruzar la calle y todo habría terminado. Tengo una conciencia extremadamente aguda de esa realidad".
