Unas uñas naturales, suaves y bien cuidadas crean un look clásico y minimalista, y unas cutículas sanas son fundamentales para ello. Esta fina y delicada tira de piel es crucial para la salud general de tus uñas y merece la atención que se merece.
Lo que debes y no debes hacer para el cuidado de las cutículas
No: Cortarlas
Aunque te tiente recortar tus cutículas en casa para que se vean más pulcras, generalmente no es una buena idea. Cortar las cutículas puede irritarlas e incluso exponer tus uñas a posibles infecciones.
En lugar de cortarlas, concéntrate en una hidratación y protección suaves. Empújalas suavemente hacia atrás con una herramienta de goma cuando sea necesario y deja que el recorte lo hagan las manos expertas de un profesional del cuidado de las uñas.
Sí: Evita los productos agresivos o que resequen
Tus cutículas son piel. Al igual que la piel de cualquier otra parte de tu cuerpo, pueden resecarse, a veces con mayor facilidad.
Las causas comunes de las cutículas secas incluyen:
- Clima frío
- Lavado frecuente de manos
- Uso excesivo de desinfectantes de manos
- Exposición a productos de limpieza o químicos agresivos
Como la zona es extremadamente delicada, las cutículas secas pueden provocar fácilmente descamación o agrietamiento, y las cutículas agrietadas pueden hacer que tus uñas sean más susceptibles a las infecciones. Trata tus manos (y cutículas) con delicadeza y cuidado para mantenerlas sanas e hidratadas.
Sí: Hidrata a diario
Para que tus uñas luzcan sanas y fuertes, es importante mantener toda la zona hidratada, incluidas las cutículas. Aplicar un aceite hidratante para cutículas o un tratamiento para uñas a diario puede ayudar a prevenir la sequedad y la descamación.
¿Ácido hialurónico también para las uñas?
Probablemente ya lo hayas usado en tu rutina de cuidado facial. Pero en lo que respecta a las uñas, el ácido hialurónico catiónico se absorbe 17 veces más eficazmente que el ácido hialurónico "normal".

Si optas por un tratamiento fortalecedor enriquecido con este innovador ingrediente, esto es lo que puedes esperar:
- Uñas y cutículas profundamente hidratadas, mejorando su apariencia.
- Mayor flexibilidad, reduciendo el riesgo de rotura.
- Combinado con otros ingredientes clave como la queratina y el silicio, podrás lucir uñas más fuertes y largas. No hagas esto: Morderte o pelarte las cutículas
Todos lo hemos hecho alguna vez: mordernos o pelarnos la piel alrededor de las uñas. Sin embargo, este hábito no solo facilita la entrada de bacterias, sino que también aumenta el riesgo de infección.
Dejar este hábito no es fácil, pero un dermatólogo puede ayudarte. Te ofrecerá consejos y estrategias personalizadas, además de un enfoque integral en colaboración con tu médico de cabecera.
Haz esto: Invierte en una manicura profesional
Empujar las cutículas con métodos incorrectos puede irritarlas o incluso inflamarlas. Siempre es recomendable que un técnico de uñas profesional se encargue de ello. Elige un salón que ofrezca:
- Un espacio de trabajo limpio e higiénico
- Herramientas nuevas y no porosas, como limas y pulidores, que evitan la acumulación de bacterias
- Cortauñas y limas metálicas esterilizadas de calidad profesional
- Y, lo más importante, un trato delicado para tus cutículas, uñas y manos: ¡hacerse la manicura nunca debería ser incómodo!
¿La conclusión? Unas cutículas sanas significan uñas más sanas. Manteniéndolas hidratadas, evitando hábitos que causan sequedad o descamación y acudiendo a un profesional cuando sea necesario, protegerás la salud de tus uñas y lucirás una manicura impecable.


