¿Es bueno hablar con uno mismo?

La mayoría de las personas suelen hablar consigo mismas con frecuencia. Esto puede pasar al reflexionar sobre ideas, al evaluar decisiones o cuando necesitan motivarse. Algunas sienten que hacerlo crea una “presencia” a su alrededor que les hace sentir mejor, lo que puede ayudar a combatir la soledad.

A veces, cuando las personas hablan solas de manera errática o murmurando, puede ser una señal de un problema de salud mental. Este tipo de hablar en voz alta podría ser un indicio temprano de esquizofrenia que, sin tratamiento, podría empeorar.

Funciones clave en psicología

Procesamiento cognitivo: Verbalizar los pensamientos ayuda a organizarlos, aclarar la comprensión y generar nuevas ideas, lo que facilita la resolución de problemas complejos.

Regulación emocional: Ayuda a gestionar el estrés y las emociones difíciles, permitiendo la autocalma y el procesamiento de los sentimientos.

Concentración y gestión de tareas: Darse instrucciones a uno mismo, como "Ahora, terminaré esto", ayuda a mantener la atención y completar las tareas de manera eficiente, según WebMD y Time Magazine.

Autocoaching: Es una forma de motivarse, desarrollar la confianza y brindarse ánimo internamente, de forma similar a un entrenador, según Hack Diversity.

Aprendizaje y adquisición de habilidades: Ayuda a aprender nuevas habilidades verbalizando los pasos, de forma similar a como aprenden los niños.

Comprensión del entorno: Hablar consigo mismo en situaciones nuevas o estresantes puede hacer que el entorno parezca más manejable y comprensible, señala Psychology Today.

Cuándo preocuparse (casos raros)

Si bien generalmente es positivo, el murmullo errático o el habla que parece desconectada de la realidad a veces puede ser un indicador temprano de afecciones como la esquizofrenia, especialmente si es inusual y empeora, según fuentes como WebMD.

Para la mayoría de las personas, hablar consigo mismas es una forma funcional, incluso inteligente, de usar el lenguaje para gestionar pensamientos y acciones, similar a un asistente mental privado, como destacan los investigadores citados en Time Magazine y The Artful Parent.

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