Nos enseñan a ser "amables" desde que aprendemos a hablar. Comparte. Sonríe. No causes problemas. Pero aquí está el detalle: llevada al extremo, la amabilidad se convierte en una máscara que oculta tus necesidades y enseña a los demás a ignorarlas.
Los psicólogos llaman a este patrón autosilenciamiento: la presión de mantener la paz a costa de uno mismo. Por fuera parece un gesto de cortesía, pero por dentro acumula resentimiento.
La amabilidad honra la verdad; la amabilidad fingida la evita. Si siempre has intentado complacer a los demás, es normal que experimentes cierta incomodidad interna las primeras veces que elijas la honestidad en lugar de la armonía. De hecho, esa incomodidad es una señal de que estás construyendo una personalidad más sólida.
Situaciones en las que ser "demasiado amable" resulta contraproducente:
- Al establecer límites personales: Las personas demasiado amables a menudo tienen dificultades para decir "no" o establecer límites, lo que lleva a la explotación y al resentimiento.
- En negociaciones (laborales/salariales): Para evitar la incomodidad, puedes minimizar tus logros o aceptar condiciones injustas, limitando tu desarrollo profesional y una compensación justa.
- Al dar o recibir retroalimentación: Suprimir los verdaderos sentimientos para mantener la positividad crea interacciones superficiales y dificulta el crecimiento.
- En relaciones cercanas: Evitar el conflicto para mantener la armonía conduce a conexiones superficiales, falta de intimidad y resentimiento cuando no se satisfacen las necesidades.
- Cuando tus propias necesidades entran en conflicto con las de los demás: Priorizar la felicidad de los demás por encima de tu propio bienestar erosiona la autoestima y puede provocar estrés y agotamiento.
- Al tratar con personas difíciles o dinámicas tóxicas: Ser amable puede fomentar el mal comportamiento o convertirte en blanco de manipulación.

¿Por qué las personas son "demasiado amables"? (Raíces psicológicas):
- Respuesta de sumisión: Una respuesta al trauma (lucha/huida/parálisis/sumisión) en la que se intenta complacer a los demás para sobrevivir a amenazas percibidas, a menudo provenientes de entornos inestables.
- Miedo al abandono/conflicto: Una fuerte necesidad de pertenencia o aprobación, aprendida en la infancia, donde la "amabilidad" equivalía a seguridad.
Baja autoestima: Sentirse indigno de un buen trato o culparse por la infelicidad de los demás. La diferencia entre ser "amable" y ser "compasivo": - Ser amable: A menudo implica sacrificio personal, complacer a los demás, evitar las dificultades y puede ser una fachada.
- Ser compasivo: Implica cuidado mutuo, honestidad, respeto por uno mismo y por los demás, y fomenta una conexión genuina.
Qué hacer en su lugar:
- Desarrolla la asertividad y practica decir no.
- Prioriza la autenticidad por encima de la armonía superficial.
- Aprende a tolerar la incomodidad y el conflicto.
- Fortalece tu autoestima para no depender de la aprobación de los demás.


