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Las mujeres que toman siestas ocasionales viven más y protegen su corazón, según la ciencia

Dormir la siesta una o dos veces por semana protege el corazón femenino
¿Dormir la siesta alarga la vida? El estudio que revela su impacto en la salud de las mujeres. Imagen: AI-generated / Freepik

El estudio realizado por Investigadores del Hospital Universitario de Lausana, Suiza demostró que las siestas están asociados a la salud de las mujeres, pues mejoran la suficiencia cardiaca.

Los investigadores descubrieron que las mujeres dormilonas, es decir las que duermen una siesta durante el día de una a dos veces por semana reducen los riesgos de ataques cardíacos o accidentes cerebrovasculares.

El estudio monitoreó a más de mil personas entre 35 y 75 años durante poco más de cinco años y quienes tomaban una siesta ocasional, una o dos veces por semana, entre cinco minutos y una hora, tenían un 48 por ciento menos de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco, accidente cerebrovascular o insuficiencia cardíaca que aquellos que no durmieron nunca una siesta.

Mujer durmiendo plácidamente
Dormir una o dos siestas por semana reduce notablemente el riesgo de infarto.

El estudio publicado en la revista Heart que tal asociación no surgió con mayor frecuencia o duración de las siestas, pero los patrones de sueño están asociados con una variedad de afecciones médicas crónicas.

Además el estudio determinó que dormir una siesta una o dos veces por semana tienen estilos de vida más saludables u organizados, pero aquellos que toman siestas diariamente probablemente estar más enfermo.

Los expertos señalan que una buena noche de sueño regular y seguir los consejos habituales de estilo de vida de buenas dietas y niveles de actividad decentes ayudan indudablemente a mejorar la calidad de vida.

Conclusión: El poder de un descanso breve y estratégico

Dormir la siesta una o dos veces por semana protege el corazón femenino. Imagen: Freepik

Los hallazgos de este estudio publicado en la revista Heart nos invitan a reconsiderar el descanso diurno no como un acto de pereza, sino como una herramienta biológica sumamente poderosa. Los beneficios de la siesta para el corazón son evidentes, siempre y cuando se realicen bajo un patrón de moderación. Dormir entre cinco minutos y una hora, apenas una o dos veces por semana, parece ser la dosis exacta que el sistema cardiovascular necesita para liberar tensiones, reducir el estrés acumulado y disminuir de forma drástica las probabilidades de sufrir accidentes cerebrovasculares o insuficiencias cardíacas.

Sin embargo, la ciencia también es clara al establecer límites: la clave reside en la organización y la calidad, no en la cantidad. Convertir la siesta en una rutina diaria y prolongada no se traduce en una mayor protección; al contrario, puede ser el reflejo de un organismo debilitado o de un sueño nocturno deficiente que intenta compensarse de manera incorrecta.

En última instancia, una siesta ocasional debe ser entendida como un excelente complemento, pero jamás como un sustituto de los pilares fundamentales de la longevidad. Para gozar de una salud óptima y una calidad de vida envidiable, este hábito debe convivir en perfecta armonía con una alimentación equilibrada, una rutina constante de actividad física y, por encima de todo, un descanso nocturno reparador y continuo. Escuchar a nuestro cuerpo y regalarle esos pequeños momentos de pausa semanal podría ser, literalmente, el salvavidas que nuestro corazón necesita.