Aunque una charla informal y desenfadada puede ayudar a romper el hielo, no necesariamente te ayudará a forjar un vínculo profundo y emocional con alguien. Ya sea con amigos, familiares, colegas o parejas, tener conversaciones significativas es importante para crear vínculos fuertes.
- Empieza por escuchar de verdad
Todos hemos experimentado ese momento en el que, a mitad de una historia, te das cuenta de que la otra persona no te escucha. O quizás te ha pasado: distraído, con la mente desbordada.
¿El secreto para que una conversación fluya con naturalidad? Escucha primero.
Cuando realmente te conectas, captarás de forma natural los detalles que vale la pena explorar. La conversación deja de sentirse como una actuación y empieza a sentirse como una conexión.

- Haz más preguntas
Una investigación de Harvard Business Review confirma lo que muchos hemos sentido después de una conversación unilateral: “Ojalá me hubieran hecho más preguntas”.
La buena noticia es que no hace falta ser un entrevistador experimentado para ser un gran conversador. Simplemente empieza por preguntar más. La curiosidad abre las puertas a historias inesperadas, recuerdos compartidos y conexiones significativas. ¡Las preguntas reflexivas y abiertas son clave!
Algunas ideas para empezar:
Cuéntame cómo terminaste viviendo en [su ciudad]. ¿Qué te encanta de ella?
¿Hay algún pasatiempo que hayas adquirido durante la pandemia que se haya mantenido?
¿Cuáles han sido las mejores vacaciones que has tenido y por qué?
¿Quién fue tu primer famoso favorito? ¿Crees que influyó en tu tipo de persona?
¿Cuál fue el primer libro que recuerdas haber amado? ¿Sigue siendo uno de tus favoritos?
Si quieres saber cómo mantener una conversación fluida sin esfuerzo, esta es tu estrategia mágica.
Las preguntas de seguimiento demuestran que estás realmente involucrado y abren la puerta a respuestas más profundas y significativas. Es una forma sencilla de convertir una charla informal en algo especial.
Prueba estas:
¿Qué te hace decir eso?
¿Cómo te hizo sentir eso?
¿Qué quieres decir exactamente con eso?
Incluso los niños pequeños se dan cuenta cuando haces preguntas de seguimiento reflexivas. Cuando se le pide au niño que explique, sabe que me importa. Y con los adultos no es diferente.
¿Qué tal tu día? ¿Qué fue lo mejor?
¿Cómo está tu mamá? ¿Qué la ha tenido ocupada últimamente?
¿Puedes ayudarme a entenderlo un poco mejor?
¿Qué te motivó a hacer o decir eso?
¿Cómo se refleja eso en tu día a día?
- Haz preguntas abiertas
Las preguntas cerradas que se pueden responder con un rápido “sí” o “no” suelen detener las conversaciones en seco. Las preguntas abiertas, en cambio, invitan a la gente a reflexionar, compartir historias y a ser un poco vulnerables.
Cuando entrevisto a creadores de tendencias o a invitados de Wake Up Call, las mejores conversaciones ocurren cuando hago preguntas que permiten a la gente abrirse de maneras inesperadas.
Algunas para tener en cuenta:

¿Qué es lo que más te ha pasado desde la última vez que nos vimos? ¿Qué opinas de [un evento, libro o película reciente]?
¿Cuál es un encuentro casual memorable que hayas tenido?
Cuéntame sobre tu última gran comida: ¿qué la hizo tan especial?
- Resiste la tentación de interrumpir
Interrumpir puede desviar la conversación involuntariamente o hacer que la otra persona se sienta apresurada.
Una de las mejores maneras de mejorar tus conversaciones es sentirte cómodo con un poco de silencio. Deja que la gente termine de hablar. Haz una pausa antes de responder. Como dice el dicho: «Busca comprender más que ser comprendido».