Por: Equipo del Blog de Salud de la Universidad de Brown
El envejecimiento es una parte natural de la vida, nos guste o no. Un vistazo al espejo puede mostrar arrugas y un cabello más débil, pero lo que no podemos ver es lo que sucede dentro del cuerpo. Algo llamado “inflamación crónica asociada al envejecimiento” puede acelerar este proceso e incrementar el riesgo de desarrollar afecciones de salud graves.
¿Qué es la inflamación crónica asociada al envejecimiento?
La inflamación es una respuesta protectora del sistema inmunitario. Es la forma en que el cuerpo reacciona normalmente ante una lesión, enfermedad o infección causada por bacterias o virus. Esta respuesta aguda es necesaria para la curación.
Sin embargo, los investigadores han descubierto que, a medida que envejecemos, el cuerpo desarrolla un nivel de inflamación que no desaparece. Se cree que esta inflamación crónica acelera el proceso de envejecimiento y contribuye a diversas afecciones de salud, entre ellas:
- Enfermedad de Alzheimer
- Artritis (incluida la artritis reumatoide)
- Cáncer
- Enfermedades cardíacas
- Diabetes tipo 2
Además, la inflamación crónica también puede afectar la salud cerebral y contribuir a la fragilidad. Comprender la relación entre la inflamación y el envejecimiento es un área clave de la investigación antienvejecimiento, especialmente a medida que aumenta la esperanza de vida.

Cómo combatir la inflamación crónica
La nutrición y el ejercicio son sus mejores herramientas para combatir la inflamación crónica.
Siga una dieta antiinflamatoria
Sabemos que algunos alimentos son mejores para nosotros que otros. Para controlar la inflamación, es fundamental una dieta centrada en frutas, verduras de hoja verde como espinacas y col rizada, pescado azul como el salmón, frutos secos, aceite de oliva y alimentos integrales. Igualmente importante es evitar los alimentos altamente procesados, los carbohidratos refinados, los lácteos ricos en grasas, los fritos y las carnes rojas o procesadas.
Deje de fumar
Fumar es un factor de riesgo conocido para la artritis reumatoide y promueve la inflamación en todo el cuerpo”, señala Matthew White, DO, reumatólogo de la Universidad de Brown.
Manténgase activo
El ejercicio regular actúa como un antiinflamatorio natural. Solo 30 minutos diarios de caminata rápida, natación o ciclismo pueden ofrecer resultados notables. “Los estiramientos y los ejercicios de fuerza también son útiles”, añade el Dr. White.
Consulte a su médico regularmente
Mantener una relación con su médico de cabecera es especialmente beneficioso a medida que envejecemos. Es importante realizarse exámenes de detección periódicos y controlar aspectos como la presión arterial y el colesterol. Comente cualquier cambio que experimente para que, junto con su médico, puedan gestionar su salud y bienestar general.


