La investigación científica sugiere que existen acciones diarias que pueden mejorar nuestra felicidad, incluso en tiempos difíciles. Como explica Laurie Santos, profesora de psicología en la Universidad de Yale: “Existe la idea errónea de que la felicidad es algo inherente y que no podemos cambiarla”.
Mitos comunes sobre la felicidad

- Las circunstancias externas: Investigaciones demuestran que el dinero, el trabajo o las posesiones materiales influyen mucho menos en nuestra felicidad de lo que creemos.
- El estado emocional constante: Ser feliz no significa sentir alegría absoluta cada hora del día. Según Emiliana R. Simon-Thomas, Ph.D., directora científica del greatergood.berkeley.edu, la verdadera felicidad implica aceptar las experiencias negativas y tener las habilidades para gestionarlas.
5 Ejercicios para mejorar el bienestar

Según estudios clínicos, estos ejercicios pueden transformar tu estado emocional:
- Fortalece tus conexiones sociales: Es el factor más determinante. El histórico Estudio de Harvard sobre el Desarrollo de Adultos ha confirmado durante más de 80 años que las relaciones sólidas son la clave de una vida larga y feliz.
- Realiza actos de bondad al azar: Llevar a cabo pequeñas acciones generosas de forma deliberada reduce los niveles de depresión y ansiedad, según las investigaciones de Sonja Lyubomirsky.
- Expresa gratitud: Anotar tres cosas por las que estás agradecido al final del día (y el porqué de ellas) genera un aumento de la felicidad a largo plazo, de acuerdo con Martin Seligman (UPenn).
- Practica el Mindfulness (Atención Plena): Ejercicios como la meditación entrenan al cerebro para centrarse en el presente. Esto ayuda a reducir la rumiación sobre el pasado o la ansiedad por el futuro, aumentando la autoaceptación.
- Practica la autocompasión: A diferencia de la autocrítica excesiva, que suele ser un obstáculo para alcanzar metas, la autocompasión nos permite afrontar los fracasos de manera constructiva en lugar de castigarnos por ellos.
Nota importante: Estos ejercicios son complementos valiosos, pero no reemplazan la terapia profesional ni los medicamentos en casos de depresión o ansiedad clínica.


