Un estudio reciente revela por qué los abrazos cálidos nos hacen sentir tan bien


Un nuevo estudio revela la razón por la que los abrazos cálidos nos hacen sentir tan bien Esto podría influir en futuros tratamientos de salud mental.

Hasta ahora, la temperatura corporal se consideraba una señal puramente fisiológica. Sin embargo, una nueva revisión publicada en Trends in Cognitive Sciences analiza cómo la termopercepción —nuestra percepción de los cambios en la temperatura de la piel, como un abrazo cálido o el frío del aire— influye en la intensidad con la que experimentamos nuestro cuerpo como "propio".

El artículo, "Moldeando la autoconciencia corporal a través de señales termosensoriales", de la Dra. Laura Crucianelli, profesora de Psicología en la Universidad Queen Mary de Londres, y el profesor Gerardo Salvato de la Universidad de Pavía, revisa décadas de investigación en neurociencia, psicología y ciencia clínica. Los hallazgos amplían la neurociencia de la autoconciencia corporal para incluir la temperatura, revelando una vía previamente ignorada a través de la cual el cuerpo se comunica con el cerebro.

Más allá del laboratorio, estos hallazgos tienen amplias implicaciones. Comprender la contribución de las señales térmicas y la comunicación entre la piel y el cerebro abre nuevas vías para identificar mecanismos de vulnerabilidad y desarrollar intervenciones basadas en los sentidos para la salud mental. Por ejemplo, podría mejorar la rehabilitación de pacientes neurológicos, influir en el diseño de prótesis que se sientan más naturales y guiar las intervenciones en salud mental.

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Los investigadores proponen que la conexión entre la termopercepción y la regulación de la temperatura corporal contribuye no solo a la supervivencia y el bienestar, sino que también influye en las emociones, la identidad y la salud mental.

Entonces, ¿por qué los abrazos cálidos nos hacen sentir bien con nosotros mismos?

"Cuando nos abrazamos, la combinación de señales táctiles y térmicas aumenta nuestra sensación de posesión del cuerpo, por lo que nos sentimos más conectados con nuestra propia identidad corporal", explica la Dra. Crucianelli. "Sentir un contacto cálido en la piel mejora nuestra capacidad para sentirnos desde dentro y reconocer nuestra propia existencia. Sentimos: 'Este es mi cuerpo, y estoy arraigado en él'".

En términos científicos, el contacto interpersonal cálido activa las fibras nerviosas C-táctiles especializadas y las vías termosensibles que se proyectan a la corteza insular, facilitando la señalización interoceptiva asociada con la seguridad y la regulación afectiva. Esta entrada sensorial se acompaña de la liberación de oxitocina y la reducción del estrés fisiológico, lo que favorece el vínculo social y mejora la autoconciencia corporal y, en última instancia, el bienestar.

En otras palabras, "El contacto cálido nos recuerda que estamos conectados, valorados y formamos parte de un mundo social", afirma la Dra. Crucianelli. "Los seres humanos estamos programados para la cercanía social, y los abrazos disuelven brevemente la frontera entre el 'yo' y el 'otro'".

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