Por qué puedes pensar mejor en la ducha

¿Alguna vez te has preguntado por qué una buena ducha relaja la imaginación y el cuerpo, o por qué parece liberar un torrente de pensamientos creativos sobre un problema que te preocupaba?

Publicado por Richard E. Cytowic M.D.

La respuesta reside en la cantidad fija de atención que tu cerebro debe concentrar en cada momento. Este límite biológico explica por qué intentar realizar varias tareas a la vez a menudo reduce el rendimiento y conduce a errores.1

Cuando la mente racional se centra en un problema, consume gran parte de tu ancho de banda asignado, mientras que dejar que la mente divague mientras realizas una tarea “sin sentido” permite que tus pensamientos subconscientes divaguen más allá de la actividad en cuestiĂłn.

Por “sin sentido”, me refiero a una rutina relativamente automática, como caminar, conducir por una ruta habitual, seguir tu rutina de ejercicio, hacer senderismo en la naturaleza o, sĂ­, ducharte.2 Todas estas son actividades solitarias que nos permiten desconectar del mundo exterior. Pueden convertirse en intervalos meditativos y relajantes que nos abren a nuevas ideas y perspectivas.

Un beneficio adicional de la ducha es que su ruido blanco bloquea la estimulación externa. El rugido del agua produce una privación sensorial parcial, absorbiendo el ancho de banda que se habría utilizado para otras percepciones y desviándolo al espacio mental que la mente usa para divagar. Las ideas que se incuban en segundo plano pueden aflorar a la consciencia y ayudarte a superar un impasse creativo.

Crear un espacio mental y liberar la mente del pensamiento deliberado es una incubadora comprobada de introspecciĂłn creativa. La falta de estimulaciĂłn externa puede conducir al estado de “flujo”, en el que nos sumergimos profundamente, aunque distraĂ­damente, en contemplaciones internas.

Dos caracterĂ­sticas ampliamente aceptadas de los “pensamientos de la ducha” son que son introspecciones del subconsciente y el resultado de no pensar deliberadamente en nada.3 A veces, las revelaciones ocurren en un momento “ajá”. Dos caracterĂ­sticas de este tipo de introspecciĂłn son la necesidad de una relativa tranquilidad mental y la rapidez con la que llegan cuando no se piensa intencionalmente en el problema en cuestiĂłn.

Caminar es otra actividad inconsciente —o debería decir consciente— que nos conecta con el momento presente. Caminantes famosos dan fe de los beneficios de caminar y nos brindan información sobre las actividades solitarias. Durante sus habituales y serpenteantes paseos, Virginia Woolf perfeccionó su capacidad para retratar la conciencia y la naturaleza del pensamiento. En una de sus últimas novelas, Las Olas, refracta seis conciencias distintas en la mente de un personaje, el biógrafo Bernard.

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En su ensayo biográfico, “Un bosquejo del pasado”, Woolf afirmĂł que su novela “Al faro” surgiĂł mientras caminaba “con una gran ráfaga, aparentemente involuntaria… Soplar burbujas de una pipa da la sensaciĂłn de la rápida multitud de ideas y escenas que brotaron de mi mente. ÂżQuĂ© hizo las burbujas?… No tengo ni idea”. 4

Hermann Yraub/Pixabay
Fuente: Hermann Yraub/Pixabay
En su ensayo “Caminar”, Henry David Thoreau explicĂł que no se parece en nada al ejercicio y que está “absolutamente libre de toda preocupaciĂłn extramundana”. Friedrich Nietzsche tambiĂ©n caminaba para poder pensar. En El CrepĂşsculo de los ĂŤdolos, escribiĂł: «Todos los grandes pensamientos se conciben mientras se camina».

En El Joven Detective, Roger Rosenblatt exploró al flâneur: un paseante que pasea y observa, un caminante sin propósito. Los pies errantes reflejan una mente errante, que va adonde la cadena de asociaciones lo lleve. Rosenblatt desarrolla la encantadora idea de que cada uno de nosotros tiene dos personalidades que adoptamos en nuestros paseos privados: una «para los sentidos, otra para el intelecto». Ambas nunca se encuentran, pero viven conectadas, «vidas paralelas… y juntas se mueven hacia el infinito».

Las duchas y los paseos pueden ser experiencias meditativas y oportunidades para la introspección y la reflexión. También son momentos en los que pueden surgir grandes ideas.


Richard E. Cytowic, MD, MFA
, profesor de neurologĂ­a en la Universidad George Washington, es conocido por devolver la sinestesia a la corriente principal de la ciencia. Wednesday Is Indigo Blue, con David Eagleman, ganĂł la Medalla Montaigne.