Codirectora Dra. Kathryn Emerick / Apal.Arizona.Edu
“Trabajo invisible” es un término que se utiliza para describir las tareas y responsabilidades invisibles que implica la gestión del hogar y la familia. Generalmente se define como tareas que tradicionalmente no se reconocen como “trabajo”, pero que requieren una inversión significativa de tiempo, energía y emociones.
El trabajo invisible incluye cosas como comprar alimentos, pero de forma más insidiosa incluye todo el trabajo cognitivo: planificar las comidas, saber qué hay en el refrigerador y qué hay que comprar para preparar esas comidas, saber cuánto tiempo lleva hacer la compra y, por lo tanto, cómo encajar en la rutina familiar, decidir qué noche preparar cada comida, a qué hora hay que empezar a preparar la cena para tenerla lista a tiempo, etc.
Este trabajo invisible a menudo pasa desapercibido y, al no estar acompañado de un sueldo, suele haber poco reconocimiento o apreciación del trabajo incesante realizado. Gran parte de este trabajo recae en las mujeres, y este desequilibrio, la sensación de invisibilidad y el aumento del estrés afectan negativamente su salud mental.
Trabajo invisible y su relación con la salud mental

- Agotamiento: Hacer malabarismos constantemente con múltiples responsabilidades puede provocar agotamiento. La presión constante de encargarse de las citas para jugar, lavar los platos, las citas, responder los correos electrónicos de la escuela, gestionar la agenda familiar y resolver conflictos puede generar sentimientos de agotamiento y desesperanza.
- Falta de reconocimiento: Cuando el trabajo que ocupa horas diarias no se reconoce, puede crear una sensación de aislamiento e invisibilidad que puede generar irritabilidad, resentimiento y deterioro en las relaciones.
- Desequilibrio en la conciliación laboral y personal: Las personas que realizan una cantidad desproporcionada de trabajo invisible a menudo tienen dificultades para conciliar el trabajo, la familia y los intereses personales. El sacrificio que se hace suele ser en intereses personales, cosas que aportan alegría, creatividad y ligereza a la vida.
- Menos tiempo para el autocuidado: Al estar constantemente ocupadas con tareas invisibles, queda menos tiempo para actividades que promueven la salud mental, como hacer ejercicio, disfrutar de pasatiempos, pasar tiempo con amigos, leer y meditar. (Quiero destacar que ducharse o ir de compras sola no es tiempo para el autocuidado).
- Mayor presión y expectativas: Las expectativas sociales suelen imponer una gran carga sobre las mujeres, que deben ser las principales cuidadoras y amas de casa. Existen expectativas sociales significativas sobre cómo debe administrarse y verse una casa, y la responsabilidad de cumplirlas suele recaer sobre las mujeres.
Segun las investigaciones, un hogar desordenado se juzga con mayor severidad cuando se identifica a la dueña como una mujer que como un hombre. La presión para cumplir estas expectativas, especialmente en el contexto de las redes sociales, donde las personas ven versiones perfectas y seleccionadas de la vida, puede contribuir a la ansiedad y la baja autoestima.
Reducir la carga de tareas invisibles requiere un esfuerzo colectivo para redistribuir responsabilidades, reconocer el trabajo realizado y crear un enfoque más equilibrado de las tareas domésticas y familiares.